17 septiembre, 2009

Café

El café puede ser amargo o dulce.
Todo depende cuantas cucharaditas de azúcar le pongas.

Es como la vida.
Esta depende de cuanto optimismo le des.

Siempre se quejan de que soy negativa conmigo misma,
de que nunca conseguiré nada así.
Sin embargo mientras más espero, menos recibo y lo que recibo no lo acepto del todo.
En cambio, si espero menos, más recibo y más agradecida me siento.
Y si pienso positivo... Me desilusionaré y decepcionaré, y dolerá mucho más.
Quizás piensas "ahh... pero una cosa es ambición y lo otro es ser optimista"
Y es cierto, pero yo soy ambiciosa.
Siendo optimista mis rangos de ambición serán más elevados que siendo pesimista.
Creo que así me mantengo más o menos estable.
Además.. Cuando hay que ser positiva... Lo soy.
Y eso es cuando ya no hay duda sobre algo.

Mi café no está amargo.
Por el contrario esta dulce, un dulce agradable,
que no hostiga y que no te deja deseando más azúcar.

Hay veces en que mido mal el azúcar,
pero es cuando llega el pan con mermelada,
o un alfajor. [como ahura]
Son complementos para el café amargo,
que te alegran y calman la ansiedad.

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