15 septiembre, 2010

Y no te quieres dar cuenta

Egoísmo puro,
emana de cada uno de los poros.

No entiendes nada, porque no quiero que lo hagas,
no digo palabras y tu no formulas preguntas.
Las miradas se cruzan y ninguno de los dos se atrave a moverse.
Tensos miramos hacia el lado,
e intentamos improvisar una conversación más o menos decente.
No nos funciona.

¿Por qué nada funcionó?
¿Por qué me cerré ante algo que era posible?
¿Por qué demonios me arrepiento tanto?

Preguntas que resuenan fuertemente,
una y otra vez.
Entonces llegué a tomar la determinación en que no más.
No más de eso.
No más.

Todo queda en un vacío.

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