10 julio, 2011

Cambios

Después de una agobiante semana, me di cuenta de que
mi vida no podía seguir así.

Mi pelo lucía quemado y enmarañado,
mis uñas tenían a medio salir el esmalte,
me miré al espejo y vi una mujer apagada, sin vida
y realmente, poco atractiva.

Entonces es cuando tomé la decisión,
de cambiar, y de hacer cosas que tuve ganas de hacer
y no hice por holgazanería.

Tomé las tijeras de pelo,
y me lo corté, y ¡sí!
por primera vez en muchísimo tiempo me salía bien,
por lo menos pasaba piola, y se veía estéticamente bien,
entonces procedí a teñirme las puntas de color rojo.

Luego decidí que en mi pieza debía sacar todas esas fotos de coreanos,
los cuales ya no me gustan tanto, para dibujar el mural que siempre quise hacer,
y es así como comencé a dibujar, y me quedó bien,
ahora espero terminar de pintarlo.

Las cosas han ido bien, y es porque dejé de pensar en tonteras,
me puse mucho más práctica, si me sirve pensar en ello,
lo hago y ya; si no, tema desechado.

Y me propuse ser siempre yo,
pese a todos ese mal intencionados comentarios.
La gente va y viene,
y yo soy fiel a lo que creo.
Consecuente a lo que soy.

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