18 diciembre, 2011

Llegó la hora de...

Contar todo lo ocurrido, aunque dudo de ello, porque ni yo misma lo sé.

Según mi memoria, todo comenzó, cuando me dejó de gustar un muchacho,
entonces quien estuvo ahí para consolarme, era en ese entonces mi mejor amigo,
el sujeto el cual se encargó de subirme el ánimo, de hacerme reír y olvidarle.
Claro pasaron las semanas, él, mi mejor amigo, estaba enganchadísimo de una niña
la cual no lo pescaba ni en bajada, a mi me comenzaba a gustar otro niño, entonces ambos nos consolábamos
de nuestros despechos y siguieron pasando las semanas,
de pronto un día él me dice "¡¡Fran!! ¡¡Soy el hombre más feliz del mundo!! ¡¡Soy Correspondido!!"
En ese preciso momento me di cuenta de que él me gustaba, más que como un amigo,
más de lo que yo sospechaba.

Entonces comenzó mi infierno, celos, envidia.
Y no sé como ni porque, pero comencé por primera vez en mi vida a jugármela por alguien, creo que es por eso también que me duele.
Resulta que por un tiempo resultó, y por unas semanas eramos pseudopololos,
y tuvimos problemas, muchos, debido a que él todavía le gustaba la otra niña,
peor también le gustaba yo.
O eso quisimos creer.

Pero todo acabó... Hoy.
Me llamó, y me dijo lo que y más temía "La elegí a ella",
mi pequeña seguridad el poco suelo que en poco tiempo sentía, se cayó.
Y comencé a llorar, porque todo acabó con esa sola frase,
o eso creí en ese segundo, que mi vida acababa, que lo odiaba,
que en verdad jugó vilmente conmigo, y que no merecía nada.
Que era un bastardo más.

Pero resulta que no.
La culpa no es de él... Ni mía.
No es culpa de nadie.

Ahora luego de una hora, me doy cuenta de que en verdad
las cosas son por un motivo que tenía guardado dentro de mi,
¿soy capaz de madurar y aceptar lo que sucede en mi vida?
Claro que sí, mi mejor amigo me enseñó inconscientemente
a no abandonar algo que parece prometedor, que las oportunidades están y debes saber aprovecharlas,
que una amistad no se termina porque ves todo negro, ni menos por cobardía.

Entonces es cuando aprendes a  abandonar esa estupidez y perdonas,
te perdonas y perdonas al resto, aunque no sea necesario, lo haces igual,
porque es necesario para ti, y para ellos.

Las cosas no acaban acá, la vida sabe lo que hace,
entonces no te queda nada más que esperarla y disfrutarla cada segundo.
Llorar y reir... por sobretodo... Amar.

Ya llegará quien sea merecedor de mi amor c:

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